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La Luz entre los Escombros – Venezuela, 24 de junio del 2026

“El 24 de junio con los dos terremotos que ocurrieron en Venezuela, algo cambió en toda la sociedad venezolana. Atravesamos el dolor, la pérdida y la incertidumbre, pero en ella encendimos la luz de la solidaridad, la bondad y la fe.

Por semanas he estado intentando expresar lo inexpresable con esta obra de arte, buscando transformar las acciones de los venezolanos en un hecho imborrable en la memoria del país.

Esta obra retrata casi 70 personajes, que nos muestran historias reales de nuestro país. En el lado izquierdo vemos como una madre se aferra a sus hijas, y en medio del terror una se dedica a rezar. Más abajo, un hombre nos expresa su frustración por la pérdida, mientras que el alma de su hijo lo acompaña, y, de hecho, nos observa con una sutil sonrisa.

Los gestos de bondad aparecen en un joven con una abuela y en una muchacha que ha logrado rescatar a un pequeño gato, que es ahora lo único que le queda.

En medio de esta escena tan dolorosa, se levanta una figura que es la Venezuela que hemos conocido hasta ahora, levantada por dos personajes, un motorizado y un niño, que sin tener nada, busca ayudar. Venezuela tiene en su mano una mariposa, porque su evolución es inevitable.

A la izquierda de esta escena, encontramos el álbum del mundial 2026, pero las barajitas son las banderas de todos los paises que han enviado ayuda a Venezuela.

Si seguimos observando la obra hacia la derecha, encontraremos una familia abrazada, un caso real de una familia que fue conseguida así mismo entre los escombros. Entre abrazos, emociones y rescatistas internacionales que trabajan junto a los civiles, pueden ver dibujos infantiles, estos dibujos fueron realizados por algunos niños en diversos refugios que hemos visitado en las últimas semanas.

Cuando seguimos avanzando en la obra, vemos como el dolor se convierte en acciones, podemos ver a los voluntarios recibiendo las donaciones, que vienen incluso de otros continentes, de familias y de empresas privadas. Podemos ver niños, adultos, mascotas y cada mínimo detalle cuenta una historia de la sociedad civil venezolana. Una historia que le permitirá a los venezolanos del futuro ver un ejemplo de solidaridad, porque esto es lo que somos y no lo podemos olvidar.

Ya casi al final de la obra, encontramos a una mujer que llora con su rosario con Jesús que la acompaña. La mano de Jesús muestra sus heridas por la cruz, pero, aun así, nos acompaña, aunque no lo veamos; y tal vez no lo vemos porque está presente en el interior de cada uno de estos héroes anónimos, que son los dueños del futuro del país.

Si volvemos al lado izquierdo superior de la obra, vemos a un hombre que trata de mover una columna, sin muchas herramientas ni maquinaria, acompañado de bomberos. En el centro de esta zona está José María Vargas, con la luz del conocimiento en la vela de su mano. La figura del perro rescatista Tsunami, no podía faltar, observando a una paloma, que vuela en medio de la escena.

El paisaje de fondo, con las carpas y toldos, nos muestra un amanecer en la Guaira, uno que seguramente hemos visto muchas veces, con sentimientos muy diferentes a los que hoy tenemos. Pero de todos los personajes en esta pintura solo uno se detiene a ver ese amanecer.

Una niña, con la camiseta con la que ganamos el Clásico Mundial de Beisbol, la Virgen del Valle y su peluche; ella se queda quieta en medio de tanto movimiento ¿Qué piensa? ¿Qué ve realmente? ¿Ve el pasado el futuro? ¿Piensa en lo que perdió o en cómo reconstruirse? Esa niña es la Venezuela que viene desde ahora, y está en cada uno de nosotros, así que cada espectador decide qué está pasando por la mente de esa niña, porque somos nosotros, porque incluso si eres bendecido de estar bien, en casa y con tus seres queridos, algo cambió en todos nosotros el 24 de junio.

Muchas veces, la historia humana se escribe con lágrimas, pero el futuro le pertenece a cada uno de estos venezolanos que no renuncian, personas comunes que se hacen extraordinarias por sus actos de compasión y valentía.

La oscuridad no se queda donde brilla tan alto la luz de la bondad, así que sigamos dando lo mejor de nosotros, sigamos ayudando.

Y ahora, frente a este amanecer, renacemos.”

Oscar Olivares

3 de agosto del 2026

Obra realizada por Oscar Olivares en el año 2026.

Medios Mixtos, Pintura Digital.

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